Ilustre sinfonia que mis manos crearon,
tertarudas banalidades,
que siguen un camino sinuoso para convertirse entre sustancia e idea,
desde una fanatica obsesión, hasta una tendida cama de hojas de otoño.
Carmin de tus labios, que dejaste que me alimente de fatalismo,
y de desenfreno,
de premura y de arrogancia,
de ternura y decrepitud,
alimentame de nuevo,
para asi fallecer entre tus pestañas,
para dormir en tu nariz.
Atisba mis sentidos, y pon leña al fuego que entre mis cejas arde,
por la clandestinidad de esta mal encontrada desesperacion,
por la desarrollada ilusion de mis ideales,
por la gota de lagrima que baja por mi menton.
Sin pasion pero con fuerza,
me entrego cuidadosamente a la tristeza
esa tristeza que me hace sentirme podrido
esa amargura que allana mis rutinas,
y me hace parecer un inutil en el juego
mientras por dentro
no urdo ningun plan circunstancial,
y me dejo guiar por los eventos fatuos,
en los que la entrada a mi madriguera,
es la entrada a un paraiso de Adan y Eva.
Dimitiendo a esta autoridad que poseo,
entrego los folios del juzgado
y con coraje mantengo abiertos mis ojos
antes de que la pesada lluvia los cierre para siempre.
Enloquecido pero delicadamente, escucho a los coros de los angeles gritarme que me rinda, que esta vida ya esta perdida. Mientras los acallo con algodon en mis oidos, busco encontrar entre los sedimentos humanos iluminados en las avenidas de naranja, una sola silueta que se acerque y me venda un sueño.
"Adelante, siempre adelante"
Filosofia vacia...

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