martes 3 de mayo de 2011

Atrasos.

Tras largas cavilaciones me decidí una vez más a enfrentar este dolor que sentía, y poner en letras negras aquello que deseaba salir de mi interior.
Pero que seria bueno escribir tras tanto tiempo huyendo de lo que amo?
Me di cuenta que aquello era lo que necesitaba escribir, aquello que tanto hago: Nada.
A que me refiero, que nada es todo lo que puede caber en mi mente. Me di cuenta que mientras más pienso más me alejo de lo que deseo, y mientras más miedo le tengo, menos lucho. Entonces, no le tengamos miedo. Seamos como un saltimbanqui, que solo trata de llegar a lo alto de un árbol sin caerse.
Entonces, sin miedo a la reprimenda interna por el lobo estepario que se me agazapa en el interior, escribo, escribo lo que salga de estas manos, lo que me dicte el corazón. Porque? por que así lo deseo, por que es mi forma de demostrarle a ese otro yo que trata de disuadirme a que no lo haga, que aun puedo demostrarles a todos que estoy vivo. Que aún puedo.
¿Que vendrá despues de este circo que estoy plantando? ya no lucho por que me vea alguien, para que mis logros sean saldados en un ring de boxeo contra el terror, lucho por que quiero ver ese camino que me lleve hacia adelante. Ese inconstante avanzar que no lo he hecho a tiempo, y que quiero darle su nuevo un tiempo.
Así que, aquí esta el escritor insaciable, el que desea y concreta sus sueños.
Aunque no les guste, aquí estoy...

domingo 9 de enero de 2011

Desubicaciones

Soy una estatua de marfil
Una herida de soldado en batalla
Exteriorizando dolores de cadera
Actuemos entre telones
Esa consabida obra sin terminar
Tu, eres esa daga que se clava en un brazo
Una acaecida noche de mala noche
O talvez ese perro que aúlla a lo lejos
A ti te espero sentado mientras Escribo
La lista de compras del Supermercado
Para no olvidar de una buena vez
Aquello que nos hace sencillos
Aquello que nos permite decantarnos entre lagrimas
En este sordo-mundo deshabitado.

miércoles 5 de enero de 2011

Despacio en el tiempo

Describamos ese sitio en el que te vi
Allí sentada, sola, acompañada de una imagen desconfiada
Estabas con alguien, pero no estaba ese ser ahí
Estabas allí, en ese sitio que ya no tiene importancia alguna
Pero te me fuiste haciendo más compleja
Empezaste a caerte en piezas de rompecabezas al suelo
Y con certeza empece a recolectarlas una por una
Al paso de los días
Recogí cuantas piezas ibas arrojando a tu paso
Estabas allí, de espaldas a todo
Y lo único que hiciste fue sonreír
Para continuar perdiendo trozos de ti
Y ahora
Ahora solo eres la sombra que era
Eres una colección de piezas rotas
Una imagen de porcelana
Un mueble roto
Una pintura inacabada por ese pintor dormido
Muñeca de boca rota
Con las muñecas caídas y los brazos extendidos
Arrojada sobre el respaldo de tu silla
Miras al frente
Y me dices con la mirada que estas podrida